¿De qué se trata?

La toxina botulínica es un complejo proteico de origen biológico que bloquea la comunicación neuromuscular, provocando que el músculo reduzca su capacidad de contracción y, en consecuencia, no se forme la indeseada arruga de expresión. Se utiliza para prevenir la aparición y minimizar las arrugas de expresión, entre otras correcciones estéticas.

¿A quién va dirigido?

Para pacientes que desean eliminar las arrugas que aparecen en determinadas zonas: arrugas frontales (frente), glabela (entrecejo), contorno de ojos ("patas de gallo"). También puede estar indicado en otras situaciones como sonrisa gingival, bruxismo, bandas platismales, hiperhidrosis y mentón "piel de naranja".

¿Cómo se aplica?

Se inyecta en dosis muy pequeñas con una aguja muy fina.
Duración: Los efectos duran entre 4 y 6 meses, dependiendo del paciente.

Antes de Entonces